Contracciones en el embarazo

Las contracciones en el embarazo  constituyen una forma de preparación para el parto. Se distinguen de los cólicos generalmente porque comienzan en la parte baja de la espalda y se extienden hacia el vientre o pueden localizarse en la parte baja del útero. Suelen presentarse a partir de la trigésima semana de embarazo.

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Tipos de contracciones

El útero es un músculo y por lo tanto puede presentar momentos de contracción y relajación. En este sentido, se distinguen varios tipos de contracciones: las de Braxton Hicks, la hipertonía uterina leve y las contracciones de parto. A continuación sus características:

Contracciones de Braxton Hicks: a partir del segundo trimestre del embarazo, la madre puede experimentar una sensación de endurecimiento de su vientre que se prolonga por unos 30 segundos. Estas contracciones no son dolorosas y no tienen un patrón de frecuencia, es decir son irregulares. Pueden sentirse  hasta diez por día y no deben ser motivo de preocupación, sino más bien un indicativo de que el organismo toma condición para el momento del parto.

Hipertonía uterina leve: consiste en una sensación de presión fuerte en la parte baja del vientre y viene dada generalmente por el estiramiento de la musculatura del útero. Pueden ocurrir al final del día o cuando se realiza una caminata durante un tiempo prolongado. No implican riesgo y se alivian tomando un descanso.

Contracciones de parto: las contracciones de parto se caracterizan por ser dolorosas y aumentar en frecuencia e intensidad a medida que se acerca el nacimiento del bebé. Se inician generalmente en la zona lumbar y se proyectan hacia el vientre.

Al inicio del trabajo de parto, las contracciones pueden presentarse cada 15 o 20 minutos. A medida que avanza la dilatación del cuello del útero, ocurren cada 5 minutos y pueden durar hasta 70 segundos.

Formas de aliviar el dolor

Los talleres de preparación para el parto brindan la orientación necesaria para manejar el dolor durante el alumbramiento. La madre aprende técnicas de respiración y desarrolla rutinas de ejercicios de bajo impacto que acondicionan y tonifican su cuerpo.

No obstante, también es posible solicitar la aplicación de fármacos para el dolor. En estos casos se administra la anestesia epidural, que proporciona alivio y mantiene a la madre activa para la labor de parto.

Es muy importante tener en cuenta que si las contracciones se presentan antes de la semana 37, podría tratarse de un parto prematuro, por lo que debe consultarse rápidamente al especialista.

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