Nutrición en el embarazo

La nutrición en el embarazo es un factor determinante para el buen desarrollo del feto y la preservación de la salud de la madre. Tan es así que este aspecto debe cuidarse incluso antes de la concepción, toda vez que la condición orgánica de la mujer influye desde el primer momento en el desarrollo del embrión.

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Nutrientes esenciales durante el embarazo

La formación del nuevo ser implica un incremento en la demanda de nutrientes del organismo materno. Se debe procurar un menú equilibrado de carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y fibra. La hidratación también juega un papel muy importante en el bienestar de la gestante. A continuación los requerimientos nutricionales que deben consumirse diariamente:

Ácido fólico: el ácido fólico o vitamina B9 es un complemento esencial y necesario desde antes de la gestación, debido a que previene malformaciones del sistema neurológico del embrión. El cerebro y la médula se forman a partir del tubo neural que aparece en la tercera semana después de la concepción, y es por esto que conviene a la mujer que planifica un embarazo proveer a su organismo de esta vitamina, o iniciar su consumo apenas confirme su estado.

Calcio: el calcio es un mineral que interviene en la formación muscular y ósea. El requerimiento diario en la mujer embarazada es de 1200 miligramos por día. La leche y sus derivados son fuente primaria de calcio, pero también se puede complementar la dosis a partir de cereales, vegetales verdes y leguminosas. El médico considerará indicar suplementos adicionales como parte de la nutrición en el embarazo.

Hierro: a partir del segundo trimestre el volumen sanguíneo de la madre aumenta para proveer el sistema circulatorio del bebé. La demanda de hierro en la gestante es cuatro veces mayor que en la mujer no embarazada, de manera que es muy difícil cubrir este requerimiento solo con la dieta, por ello se indican suplementos de hierro para prevenir la anemia.

Proteínas: las proteínas son necesarias para la formación de tejidos y crecimiento fetal. También son importantes para la conservación de la masa muscular de la madre. La mujer debe ingerir al menos 10 gramos de proteína cada día.

Vitaminas: tanto la madre como el feto necesitan los aportes de vitaminas, particularmente A y C. Las frutas, verduras y vegetales las contienen en suficiente cantidad y por ello es altamente recomendado incluirlas en la  dieta, crudas o procesadas.

Ácidos grasos: los ácidos grasos esenciales como el omega 3 y omega 6 intervienen en la formación de los tejidos cardiovasculares y neuronales.

Agua: el organismo de la mujer embarazada absorbe mayor cantidad de líquido. La hidratación adecuada en el embarazo se alcanza con no menos de 8 vasos de agua al día.

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