Carnosidad en los ojos

La carnosidad en los ojos, también conocida como enfermedad Pterigión consiste en el crecimiento de tejido carnoso de color rosado en la conjuntiva ocular, la capa cristalina que recubre el sentido de la vista. El crecimiento de esta carnosidad puede llegar a abarcar todo el ojo, con los consecuentes problemas de visión.

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Causas y factores de riesgo

Las posibles causas que inciden en la aparición de carnosidad en los ojos son: largos periodos de exposición al sol sin la protección adecuada (lentes de sol o sombreros), padecimiento de ojos secos, humo del cigarrillo (fumadores) y elementos irritantes presentes en el medio ambiente, tales como arena y polvo.

Los pescadores, agricultores y deportistas cuya actividad se desarrolla al aire libre y por ende están más expuestos a las radiaciones solares UV, así como las personas de piel blanca y ojos claros, integran los grupos con mayor riesgo de padecer la enfermedad.

Síntomas y tratamiento

En su inicio, la carnosidad en los ojos  puede no presentar ningún síntoma, ni ameritar tratamiento. No obstante, su crecimiento puede ocasionar resequedad en los ojos, enrojecimiento, sensación de tener arena o algún cuerpo extraño y ardor.

Generalmente la formación de carnosidad se inicia en el extremo del ojo cercano a la nariz y  su crecimiento desmedido puede afectar la zona de la córnea, ocasionando lo que se conoce como visión borrosa.

El tratamiento del pterigión va a depender del tamaño y la gravedad de la lesión y debe ser consultado siempre con el médico especialista.  Los casos leves pueden controlarse con el uso de gotas oftálmicas lubricantes para disminuir el enrojecimiento y la inflamación. La sintomatología del ojo seco también puede tratarse con ciclosporina tópica.

En ciertos casos podría indicarse un lente de contacto que proteja la lesión de los rayos UV.

La opción quirúrgica se considera cuando la carnosidad se extiende demasiado y pone en riesgo la visión. En este caso, el oftalmólogo decidirá la técnica más adecuada a la gravedad de la lesión y la condición del paciente. La intervención puede realizarse en quirófano o en el consultorio. Es un procedimiento corto, de aproximadamente media hora.

La cirugía ameritará la colocación de parche sobre el ojo durante uno o dos días, luego de los cuales se pueden retomar las actividades habituales. La protección con lentes solares evitará la recurrencia de esta afección.

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