Cómo tratar la catarata congénita

La catarata congénita ocurre cuando el cristalino del ojo presenta una opacidad, cuando las personas nacen, lo que genera problemas de la visión porque ocurre una pérdida en el enfoque al momento de transitar las imágenes por la retina.

El promedio de casos varía según los países, sin embargo, se pueden tomar como referencia las estadísticas registradas en Estados Unidos y en las naciones que conformar el Reino Unido en Europa, donde por cada 10 mil infantes, tres sufren de esta patología, lo que sugiere una cifra para nada elevada, sin embargo, siempre es preciso realizar los exámenes para constatar el incremento o no de las cifras.

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Cuando el médico especialista efectúa la evaluación de los pequeños pacientes, podrá determinar si es necesaria o no, una posible intervención quirúrgica, todo dependerá del grado de densidad que pueda observar en el ojo del infante que está tratando.

En el peor de los casos, cuando la catarata congénita sea densa, el médico sugerirá una operación lo más pronto posible, para evitar que la enfermedad afecte la maduración visual durante el crecimiento del niño o niña que padezca este problema.

Ahora, si el diagnóstico indica que la incidencia es mínima, el galeno podría sugerir a los padres y representantes, la adquisición y el uso, bien sea de parches oculares o de gafas para cumplir labores correctivas de la visión.

Cirugías

Por lo general, este tipo de intervenciones se cumplen de manera ambulatoria, dado que es un procedimiento sencillo, sin embargo, existen excepciones cuando el paciente sea menor a los seis meses de edad. En estos casos, lo más recomendable es efectuar la operación con ingreso en el hospital.

Como los infantes son muy inquietos, también se aconseja realizar la cirugía con anestesia general, pues no se quiere que los niños estén moviéndose a cada rato porque ello afecta el proceso médico.

Tras la operación, durante 24 horas deberá estar el paciente con un parche en el ojo para evitar que genere algún esfuerzo. Tras ese lapso, deberá cumplir un tratamiento que consta de uso de colirios hasta por seis semanas.

No debes preocuparte por estas intervenciones, porque los riesgos son menores, por lo que debes confiar en el oftalmólogo y más si se trata de un médico especialista con amplia experiencia en el tema.

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