Trasplante de córnea

La córnea es una membrana del ojo  ubicada en la parte anterior del globo ocular.  Se trata de un casquete esférico que contiene 5 capas a través de las cuales penetra la luz para la formación de la imagen. También cumple la función de proteger el iris y el cristalino. Esta parte del ojo puede sufrir daños que podrían ameritar un trasplante de córnea.

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Enfermedades que afectan la córnea

Las enfermedades que afectan la córnea pueden disminuir la transparencia de la membrana, ocasionando la distorsión en la visión. Las afecciones de la córnea con mayor incidencia son la queratitis herpética y el queratocono. Factores hereditarios también predisponen a padecimientos de córnea y ocasionalmente  secuelas de intervenciones quirúrgicas por cataratas.

En cuanto a la queratitis herpética, se trata de una infección viral ocasionada por el virus del herpes simple. Puede transmitirse cuando se toca una lesión activa (herpes labial) y se tiene contacto con el ojo.

El queratocono es una condición que hace que la córnea se disponga en forma de cono distorsionando la visión al punto que imposibilita la realización de actividades cotidianas como leer, conducir, escribir o ver televisión.

Situaciones que ameritan trasplante de córnea

Cuando el uso de anteojos no corrige los defectos de visión y se pone en riesgo el goce de este sentido, será necesario un trasplante de córnea.  Este procedimiento también será una opción para tratar daños ocasionados por traumatismos o deformaciones de la membrana.

Procedimiento

Consiste en retirar la capa o capas afectadas de la córnea y sustituirla por otra membrana procedente de una donación. Este tipo de tratamiento es más frecuente de lo que se piensa. Por ejemplo en Cataluña, España, se realiza un estimado de 1000 queratoplastias (nombre técnico del procedimiento) al año.

La cirugía puede realizarse en forma ambulatoria. Luego de cumplir con los protocolos de seguridad y análisis de la membrana a implantar, se retira la membrana dañada y se sutura la membrana sana. Dependiendo del daño se pueden sustituir algunas o todas las capas.

El ojo deberá ser cubierto por un lapso mínimo de 24 horas. En el  postoperatorio se prescriben antibióticos y antiinflamatorios en gotas y por vía oral. Es muy importante la observación y control ante la posibilidad de rechazo al trasplante. Aunque el resultado final de la cirugía se comprobará luego de un año, cuando se retire la sutura, la mejoría de la calidad visual se percibe  en corto tiempo.

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